lunes, 29 de noviembre de 2010
Irresponsabilidad en la Empresa "Doe Run"
Aún encontramos un terrible decepción al caminar por las calles de nuestra ciudad y encontrarlas contaminadas de formas desbordantes, con papeles y botellas en el suelo, con la indiferencia del poblador ante esta imagen, y nos preguntamos ¿Hasta qué punto llega esta indiferencia?, es tan grande que podemos dejar que pueblos como La Oroya, sufran una contaminación increíblemente voraz, con niños y personas más enfermos cada día, y nuestras autoridades y nosotros mismos, no hacer nada al respecto, al parecer la indiferencia humana, alcanza niveles preocupantes en el mundo de hoy.
La Oroya es una ciudad de la parte central del Perú, capital de la Provincia de Yauli (Departamento de Junín), situado a 3750 msnm en la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes, al margen del Río Mantaro. Está situado en el Altiplano a unos 176 km al noreste de la capital nacional, Lima.[1]
La empresa Doe Run situada en la Oroya retira los concentrados de cobre, zinc, plomo, plata obteniéndose más de 19 subproductos entre los cuales destacaban el bismuto, indio, telurio, antimonio, cadmio, selenio, ácido sulfúrico, concentrados de zinc-plata, sulfato de zinc, sulfato de cobre, trióxido de arsénico y otros, de uso industrial, sobre el plomo. [2]
La Oroya es el único lugar en América del Sur, que presenta los más altos niveles de contaminación de acuerdo a un informe del Instituto Blacksmith en el 2006 y es calificada como una de las 10 ciudades más contaminadas del mundo. A consecuencia de la exposición a estos contaminantes, surgen problemas desde el deterioro irreversible del sistema respiratorio, diferentes tipos de cáncer, efectos adversos en el sistema reproductivo y en el desarrollo y daños a órganos vitales; hasta cambios de conducta y en la actividad cerebral y agotamiento permanente, sobre todo a niños y niñas menores de 6 años y madres gestantes, muchos de ellos tienen un nivel muy elevado de plomo en su sangre, tomando así el nombre de “niños grises”.[3]
Doe Run aún no se ha manifestado. Hasta ahora se niega a instalar los equipos de control de aire para reducir la emisión de gases tóxicos, se niega a construir una planta de ácido sulfúrico para capturar las grandes cantidades de óxido de azufre de sus plantas que son arrojados al río Mantaro y se niega a descontaminar los suelos y las casas de los más de32 mil humildes pobladores de la Oroya.[4]
Apenas se llega a La Oroya se puede observar cómo la actividad minera ha afectado el paisaje natural y cubierto de residuos químicos las montañas que rodean a la ciudad, sentir de inmediato un ardor en los ojos y respirar un aire cargado, debido a la emisión continua de plomo y azufre. La hora donde se desprende más gases tóxicos es el medio día, la contaminación es tanta que los pobladores tienen que desalojar el pueblo y retirarse a sitios más alejados.[5]
El Ministerio de Energía y Minas se olvida de los sufrimientos de los habitantes de la zona sabiendo que desde 1999 se vienen realizando estudios de salud y a partir del 2001 se evidenciaron los altos niveles de plomo en la sangre en mujeres gestantes y niños. El 27 de junio del 2006, se reconoció el derecho a la salud de la población de La Oroya pues el Tribunal Constitucional peruano (TC) dictó sentencia en un proceso de acción de cumplimiento, declarando culpable al MINSA y ordenando que implemente en 30 días un sistema de emergencia para atender a las personas contaminadas con plomo en la sangre, debiendo priorizar la atención médica especializada de niños y mujeres gestantes.[6]
Como podemos observar el caso la Oroya, es un tema muy delicado para hablar, podemos darnos cuenta de la irresponsabilidad ética con la que algunas empresas trabajan, grandes transnacionales que abusan de su poder y maltratan y violan a los derechos humanos y en este caso, medio ambiente.
Empresas con falta de ética empeora las condiciones humanas, se preocupan más por conseguir dinero, que por cuidar las normas básicas en las que deben trabajar, y así observamos que el oro sube y suben las ganancias de las empresas mineras transnacionales, pero también sube el envenenamiento del medio ambiente con plomo y el presidente Alan García no hace nada defender a su pueblo, y sabiendo que los niños son el porvenir de un país en La Oroya más del 90% de niños, tienen plomo en la sangre y en los pulmones. Estas empresas mineras no solo envenenan el medio ambiente con plomo también las aguas de consumo humano.
De tal manera, que nos encontramos conectados con los pobladores de La Oroya, ellos pueden sufrir de una forma muy grave ahora y nosotros podemos pensar que no nos ocurre nada, pero con el transcurso del tiempo podremos observar la verdad, y los resultados podrían llegar hacer terribles, podemos sufrir todos, niños, jóvenes y adultos; la situación no cambiará hasta que nos pongamos en acción y hagamos algo para ayudar a nuestros hermanos de La Oroya.
Como desenlace podemos observar que en la necesidad de rescatar el ambiente y las personas que viven en la Oroya se ha transformado en un clamor mundial. El Estado debe exigir a la empresa metalúrgica allí establecida que ponga en marcha las medidas pertinentes para revertir esta nefasta situación, dejar de hacerse el de la vista “gorda” y poner en marcha un plan para que esta empresa, deje de contaminar de forma excesiva el ambiente.
En La Oroya, se vive una situación de contaminación que está afectando la vida de cada uno de sus habitantes, especialmente la salud de niñas y niños. Son esta clases de empresas la que afectan la reputación de muchas buenas compañías, por ser grandes transnacionales, tienen la idea de entrar a cualquier país y trabajar con prácticas de salud inadecuadas, tal vez los culpantes seamos nosotros, por dejar que las empresas trabajen de dicha forma, no ponemos un alto a estos abusos, así nosotros seguimos sufriendo mientras que ellos siguen enriqueciéndose, nuestra indiferencia al medio ambiente y al prójimo son tanta que hemos dejado que un pueblo muera cada día de una forma terrible.
Digamos alto a los abusos, y comencemos ayudar a nuestros hermanos de la Oroya.
[1] “La Oroya”; Perú; tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/La_Oroya ; consultado el: 28 de Noviembre; a las: 12:28 pm.
[2] “El Efecto Doe Run la Oroya”; Perú; tomado de: http://kuraka.blogspot.com/2010/06/el-efecto-doe-run-la-oroya.html ; consultado el: 28 de Noviembre; a las: 12:36 pm.
[3] “Perú: una industria que condena a las enfermedades y una muerte lenta”; Perú tomado de: http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/39616 ; consultado el: 28 de Noviembre; a las: 12:48 pm.
[4] “Los Niños de Plomo”; Perú; tomado de: http://plomoenlaoroya.blogspot.com/2007/09/el-99-de-los-nios-de-la-oroya-presentan.html ; consultado el: 28 de Noviembre; a las 12: 57 pm.
[5] “La Oroya, una ciudad peruana asolada por la contaminación”; Brasil; tomado de: http://www.ar.terra.com/terramagazine/interna/0,,OI1674186-EI9096,00.html ; consultado el: 28 de Noviembre; a las: 1:04 pm.
[6] “La Oroya: una industria que condena a las enfermedades y a la muerte lenta”; Bolivia; tomado de: http://www.portaldelmedioambiente.com/articulos/2287/la_oroya_peru_una_industria_que_condena_a_las_enfermedades_y_una_muerte_lenta/ ; consultado el: 28 de Noviembre; a las: 9:54 pm
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